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martes, 6 de abril de 2010

Decálogo del Nazareno



Todo el mundo puede ponerse un capirote y portar un cirio pero no todo el mundo es nazareno. Ser nazareno conlleva algo más ¿Reflexionamos desde el seno de nuestras cofradías sobre la hipoteca tan grande que tenemos sobre nosotros? ¿Reparamos en qué no podemos seguir dándole prevalencia a la cantidad sobre la calidad, y así traicionar nuestros principios, valores y tradiciones?
Este decálogo sintetiza muy bien lo que es ser nazareno, fuera de la óptica de los sentimientos o las vivencias. Normas básicas de comportamiento que definen al nazareno.
1. El Nazareno deberá preservar su anonimato durante el transcurso íntegro de la Estación de Penitencia.
2. No abandonará su puesto en la procesión en ningún momento, salvo en circunstancias excepcionales, siempre con el conocimiento y consentimiento del celador o diputado.
3. Su discurrir deberá caracterizarse por la compostura y el silencio.
4. Deberá seguir siempre las indicaciones del celador o diputado.
5. Es de su obligación e imprescindible para formar parte del cortejo, el ir perfectamente uniformado, tal cual indiquen las normas y reglas de la cofradía.
6. No acometerá ningún acto que perjudique notablemente la imagen de la cofradía en la calle.
7. Se abstendrá de ingerir alimento u bebida alguna, salvo en caso de extrema necesidad y bajo conocimiento del celador o diputado.
8. Solo podrá ocupar su puesto en la Estación de Penitencia estando en posesión de la papeleta de sitio.
9. El Nazareno no podrá abandonar la Iglesia hasta que el último paso de la cofradía haya entrado y por tanto haya concluido por completo la Estación de Penitencia.
10. El Templo es lugar de Oración y recogimiento, durante su permanencia en él, deberá mantener el orden y el debido respeto.



Rafael Fernández Bretones. 2005.

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